Sergio y Alberto
CAMPEONES y discretos


Un año más, el torneo de bolos con más prestigio del verano, nos ofreció un espectáculo extraordinario, digno de los más célebres campeonatos jugados en el lugar.
La particularidad de esta ocasión fue el asalto sin piedad de las nuevas generaciones a erigirse de manera temprana en leyendas vivas de este deporte, un dato, solo un participante de los 8 que componían las semifinales, sobrepasaba los 20 años.

Magnifico ambiente el que se vivía en el “Bolímpico de Llombolcampo” donde ya desde la primera eliminatoria, la juventud ponía tierra de por medio. Los defensores del título, Alberto y Edu (Hawkers Team), superaban eliminatorias con una facilidad insultante, convirtiéndose de manera inmediata en el equipo a batir por todas las parejas.
El FRS tuvo una actuación mas bien discreta, los emparejamientos entre ambos, las lesiones aun  no superadas y la sumisión ante el empuje rival, terminaron de manera mas o menos temprana con las aspiraciones de los cierrabares. Solo Jose Antonio se pudo colar como representante en las semifinales del torneo.
Los Celsos, con familiares repartidos en muchas de las parejas, tampoco tuvieron una buena tarde, el único que mantuvo la compostura exhibiendo un magnifico nivel fue Tomas, hijo del mítico campeón Isidro. Tomas hizo las delicias de los asistentes mientras derribaba los bolos con estilo muy semejante al de su padre, peinando la cresta de tronco, ajustando el punto, derribando el palo sin tan siquiera rozarlo, peinar el boliche depositando la piedra sobre la barbacoa, un espectáculo digno de admiración.

El torneo transcurría con normalidad bajo la sorpresa de colocar en semifinales a gran cantidad de adolescentes. Ahí es donde las cosas ya se ponían serias de verdad y era el momento de demostrar quienes eran los elegidos. En la primera de las semis, Tomas, en medio de un espectáculo impresionante, tomó las riendas del partido y de la mano de un buen Miguel, dieron buena cuenta de Alberto y Edu que escogieron un mal momento para sufrir un bajón. El de “Isidrako” junto con “el de Adela” se habían cargado al Brasil de los bolos. La otra semifinal no tuvo tanta historia, eso sí, Alberto y Sergio sacaron el rodillo y en una muy seria actuación, terminaron con las ilusiones de Jose Antonio y Marcos, quienes tuvieron una más que digna actuación.

La gran final, se enfrentaban dos estilos muy diferentes, el espectáculo contra la seguridad y seriedad. La soberbia regularidad de Sergio durante el campeonato también fue trasladado a la final, todo un muro infranqueable para el equipo rival que bastante hizo con aguantar el tipo. 7/9 en toda una final, con la presión y todo lo que lo rodea, es un peso muy difícil de levantar para cualquiera. El hombre que vino del frio, el campeón silencioso, se metió finalmente al público en el bolsillo que a gritos de MVP!! MVP!!, los asistentes que llenaban el “Bolímpico”, dictaron sentencia y coronaron al de Antoñines como indiscutible mejor jugador del torneo. Un triunfo, el de esta pareja, que no sería posible sin la excelente colaboración de su compañero Alberto, un apoyo imprescindible y en ocasiones vital para que sus nombres entren por la puerta grande en el olimpo de us campeones de bolos sanabreses.